El tener áreas comunes es un gran plus para quienes viven en un edificio, pues permite realizar diversas actividades físicas y recreativas sin tener que salir a la calle. Sin embargo, no son pocos los casos en que estas zonas compartidas, así como diversos equipos y sistemas del multifamiliar, se deterioran por falta de cuidado.

Ali Santa Cruz, de la empresa administradora de edificios Casa Grande, asegura que “cuando se termina la construcción de un edificio, por naturaleza comienza un proceso de descomposición. Por ello, el mantenimiento debe hacerse de forma frecuente para retardar lo máximo posible cualquier deterioro”. De no hacerse de este modo, el lugar puede sufrir daños que serán más costosos de reparar.

El mantenimiento incluye volver a pintar las paredes cada tres o cinco años y reemplazar cualquier vidrio roto o quebrado; además, revisión, ajustes y lubricación de los equipos hidroneumáticos, entre otros. Santa Cruz recomienda que los propietarios elaboren un cronograma de limpieza y mantenimiento del equipo y de los ambientes.

Para poder cumplir con los gastos que generen las obras de conservación, el reglamento interno señala que todos los dueños están obligados a constituir un fondo de reserva. La abogada Olga Alcántara señala que los propietarios deben abonar la cuota de mantenimiento a una cuenta bancaria que esté a nombre de la junta de propietarios. Si alguno de los vecinos se retrasa en las cuotas, deberá pagar, además, intereses moratorios y penalidades.

Alcántara agrega que si deciden contratar a un administrador inmobiliario, su remuneración formará parte del gasto de mantenimiento. No obstante, este se encargará de coordinar y contratar al personal adecuado.

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