Con un déficit de 2 millones de inmuebles, aún estamos lejos del fin del boom inmobiliario, indica Eduardo González-Prada, Jefe de Producto de Urbania.

Los rumores e informes acerca de una supuesta burbuja inmobiliaria en el país no cesan. El último corresponde al publicado en un blog de noticias local, que revela que un estudio de un banco suizo alerta que los precios de las casas en Perú se han elevado en 121 % desde 2008 hasta la actualidad.

Al respecto, Eduardo González-Prada, Jefe de Producto de Urbania.pe, manifiesta que la bonanza vivida en dicho sector no obedece a una burbuja inmobiliaria, sino a un boom inmobiliario. “La diferencia de una burbuja inmobiliaria con un boom inmobiliario es que el segundo está sustentado por fundamentos reales, por ejemplo: una demanda insatisfecha”, dice.

Indica así que en el Perú no se da la condición de especulación, pues la demanda inmobiliaria a nivel nacional es de 2 millones de unidades y solo en Lima de 1.6 millones. Además, cada año se crean casi 150 mil nuevos hogares, un tercio de ellos en Lima; mientras que la actividad edificadora ha tenido picos de hasta 50,000 inmuebles anuales, por lo que el déficit habitacional sigue incrementándose.

Asimismo, el ejecutivo recalca que existen otros factores que explican el aumento de la actividad inmobiliaria, como el incremento sostenido del PBI per cápita desde el año 2001 y la facilidad en el acceso a crédito tanto de programas sociales como MiVivienda como de préstamos privados. Y añade que los precios de los inmuebles recién empezaron a crecer desde 2006, lo que confirma que éstos estuvieron desfasados.

Un último factor que puede demostrar que no nos encontramos en una burbuja inmobiliaria, señala González-Prada, es el número de años en que un inmueble podría pagarse con el producto del alquiler del mismo (PER). “Lo óptimo es que este número no sea mayor de 20 – 25 años, muy en línea con el crédito hipotecario y que no debe superar la vida laboral de una persona (35 años)”, comenta.

Finalmente, el Jefe de Producto de Urbania sentencia que, con un déficit de 2 millones de inmuebles, aún estamos lejos del fin del boom inmobiliario, pero que son necesarias ciertas mejoras en el modelo para dinamizar el crecimiento del rubro, como disminuir las cuotas hipotecarias, habilitar nuevos terrenos en el país y diseñar productos para el NSE C, donde se encuentra concentrada la demanda.

 

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