Lima padece de una constante escasez de terrenos. En la época del boom inmobiliario, el precio de los terrenos subió hasta un 70 %, pero gracias a la demanda de aquel entonces los inversionistas aceptaban esos costos. Este panorama ha cambiado.

Ante la desaceleración económica, los desarrolladores inmobiliarios están cada vez más cautos al comprar tierras. Ya no están dispuestos a pagar altos precios por los terrenos.

“No existe coherencia entre lo que piden estos propietarios y lo que puede pagar un desarrollador para que un proyecto sea rentable”

¿Cómo piensa el vendedor de terrenos?

Según Rodolfo Bragagnini, presidente de la Asociación de Empresas Inmobiliarias (ASEI), existen tres tipos de vendedores de terrenos y cada uno reacciona de manera distinta.

El primer tipo de vendedor es aquel que compró el predio como inversión en busca de una plusvalía. Ante la desaceleración económica, el vendedor remata el precio de su terreno, pues prefiere una pérdida menor y salir del mercado, que correr el riesgo de una pérdida mayor si el mercado continúa en caída.

El segundo tipo de vendedor es aquel que obtuvo su terreno en una herencia, quiere deshacerse de él y lo vende a precio de mercado.

El tercer tipo es aquel para quien el inmueble es su único patrimonio. Por ello, planea mantener la propiedad del mismo hasta que alguien le pague el precio que pide, usualmente alto.

Este último tipo de propietario representa el 35% del total de vendedores de terrenos y son quienes están generando una distorsión en el mercado, según Sandro Vidal,  gerente de investigación de Colliers International Perú.

“No existe coherencia entre lo que piden estos propietarios y lo que puede pagar un desarrollador para que un proyecto sea rentable”, afirma Vidal.

El precio del terreno suele representar entre el 15 % y el 20 % de la inversión total de un proyecto. Con los precios actuales y la caída de la demanda por viviendas, el porcentaje del terreno dentro de la inversión sería mayor y la rentabilidad del proyecto disminuiría.

Otro factor que complica a las desarrolladoras de inmuebles es que el precio de los terrenos es en dólares mientras que el costo de las viviendas se está ‘solarizando’.

Situación del sector inmobiliario

La situación se agrava si se tiene en cuenta que la mayor demanda del sector proviene de los niveles medios y bajos (B, C y D), segmentos que usualmente adquieren las viviendas en soles. “Es muy difícil tratar de vender en dólares viviendas que estén por debajo de los US$1,200 por m2”, indica el ejecutivo de ASEI. El impacto de la apreciación del dólar es incluso mayor en estos segmentos, que son más sensibles a un alza de precios.

Como consecuencia a estas dificultades, las inmobiliarias han disminuido considerablemente su ritmo de compra de tierras. “En todo el 2014 casi no se registraron colocaciones de terrenos; la venta se ha paralizado. Esto continuará hasta que los precios de los predios calcen con las expectativas de rentabilidad de las inmobiliarias”, dice Vidal.

Los empresarios han decidido no comprar más terrenos hasta que se reactive la economía. Por este motivo, hay tanta expectativa porque las medidas que alista el Gobierno rescaten a este sector.

Fuente: semanaeconomica.com / Fotos: Gestión.pe, Lima.envios.net

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