En el tiempo que llevas viviendo en una propiedad arrendada se han malogrado las puertas de los reposteros y la instalación eléctrica; sin embargo, no te queda claro quién debe pagar por estas reparaciones: ¿tú o el propietario?

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Dependiendo del tipo de daño, se determinará quién corre con los gastos. Daniel Linares, del Estudio Linares Abogados, explica que el inquilino debe hacerse cargo de los arreglos que resulten del uso regular que le ha dado al inmueble, es decir, debe pagar por los gastos de conservación y mantenimiento, así como por los desperfectos que surjan del mal uso del bien y del mobiliario; por ejemplo, un vidrio roto de la ventana, las manijas de las puertas, las llaves de la grifería, los agujeros que haga en la pared para colgar cuadros, la pintura, etc.

DAÑOS MAYORES

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Por su parte, Marita Cervantes, de Cervantes Abogados & Consultores Inmobiliarios, refiere que el dueño de la propiedad debe asumir la conservación de instalaciones eléctricas y sanitarias (roturas de tuberías, humedad en las paredes) y problemas estructurales (resquebrajamiento o fisuras en los muros).

Linares añade que también debe hacerse cargo de las reparaciones que resulten de eventos extraordinarios, como los daños causados al inmueble por un movimiento telúrico.

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En el caso de una emergencia que ponga en peligro la vida o salud de los ocupantes de predio, el arrendatario podría realizar las reparaciones, conservando los recibos de pagos, a fin de que sean reembolsados por el propietario. Si no se le devuelve el dinero, podrá iniciar acciones legales para que le reintegren lo gastado o podrá ponerse de acuerdo con el arrendador para ocupar la vivienda hasta completar el monto adeudado.

Es recomendable que el contrato de alquiler especifique a quién corresponde asumir los distintos tipos de daños.

 

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