Hay muebles que definen un estilo. Elementos clave en una casa que inspiran y evocan experiencias, recuerdos y sensaciones. Ocurre con el sofá familiar en la sala, lo mismo que con la encimera de la cocina. Este último elemento, en particular, determina la personalidad de un espacio, al mismo tiempo que es funcional.

Renzo Acosta, arquitecto e interiorista, explica que los principales materiales usados para encimeras en la cocina son piedras naturales. En especial el cuarzo, el granito y el mármol. “El primero es una piedra impermeable, dura, con alta densidad y poco porosa. Es la más común y tradicional para instalar en encimeras, sobre todo, porque no permite el paso del agua y no genera manchas. Adicionalmente, es posible pulirla muchísimas veces, recuperándose su brillo y quedando prácticamente como nuevo” comenta Acosta sobre el granito. El mármol es muy similar. Es un poco menos denso, por lo que es más poroso, y más proclive a mancharse con aceites y ácidos, aunque también se puede pulir y recuperar su color natural.

Acosta refiere que el cuarzo es más denso e impermeable, peor también más costoso, por lo que no es muy usado en la mayoría de encimeras. Pero, más allá de los materiales naturales, existen aquellos que son artificiales, que están hechos a partir de partículas de cuarzo o resinas, mucha de las cuales tienen la particularidad de ser moldeables, por lo que pueden tomar formas curvas, a diferencia de las encimeras hechas de piedras, que requieren de junturas para
describir curvas.

Por otro lado, y ya en el campo de la instalación, Acosta recomienda tener en cuenta algunos aspectos básicos que suelen pasar desapercibidos. “Es básico que las encimeras cuenten con un zócalo para impedir que el agua salpique las paredes, y un mandil, para evitar que el agua se derrame sobre los muebles que haya en la parte inferior”, dice el arquitecto e interiorista.

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