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Un librero puede ayudar a cambiar la apariencia de cualquier rincón. Es importante considerar que las tapas y lomos de los libros de distintos tamaños y colores aportarán el toque desenfadado y de movimiento. Si no se cuenta con libros suficientes para llenar un gran librero, una buena opción es intercalarlos con cuadros, jarrones o canastas. Otra idea es usar repisas voladas. Es una manera fácil para mantener todo en orden, y al mismo tiempo agregar el toque hogareño.

La elección de un librero dependerá en gran parte del espacio donde se ubique. Para la diseñadora de interiores Grazzia Gallo: “una alternativa es elegir un color de librero que se mimetice con los tonos de las paredes, pues serán los libros los que otorguen un punto de contraste. Es una buena opción cuando las estancias son pequeñas, así no
se verán saturados. Otra idea es pintar el fondo del librero para generar movimiento o bien forrar este con papel tapiz. Incluso, hay piezas que aportan otro tipo de soluciones como los estantes de vidrio templado que separaran espacios, o libreros pequeños y flotantes (tienen instalación oculta) que pueden ubicarse en la parte alta del muro, sobre el sofá, y que ayudarán a aprovechar un ambiente de forma funcional”.

En cuanto a las medidas, Gallo explica que la profundidad no deberá ser menor a los 30 cm ni mayor a 45 cm, y añade que un toque de iluminación con lámparas pequeñas podrían darle protagonismo y un toque de calidez al fondo del librero.

Leyendas:
1. Para evitar saturar un espacio se pueden colocar libreros del mismo tono que la pared.
2. En ambientes grandes es posible instalar un librero de piso a techo.
3. Los libreros que intercalan cajones abiertos y cerrados generan movimiento.

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