El Perú, ubicado en el Círculo de Fuego del Océano Pacífico, es un país en constante riesgo de sufrir sismos. Por ello, es fundamental antes de comprar una vivienda o construirla, asegurarse de las medidas preventivas que evitarán daños mayores en caso de un movimiento telúrico. Para ello, debemos identificar las características y diferentes principales entre una construcción sismorresistente y antisísimica.

Estructuras sismorresistentes y estructuras antisísmicas no son lo mismo, aunque tengan la misma intención. Sismorresistente significa que debe resistir el sismo, es decir, se trata de una construcción que podrá verse afectada estructuralmente, pero no llegará a colapsar, para que los habitantes salgan caminando. Por otro lado, antisísmico significa que está específicamente pensado no ya para resistir el sismo, sino para mitigar su efecto. Es otras palabras, para que el sismo ni se perciba.

La gran mayoría de edificios construidos en la última década, principalmente los de más 20 pisos a más, son sismorresistentes. En cambio, antisísmicos, con tecnología de amortiguación que emplea aisladores antisísmicos, reduciendo la vibración de un edificio ante un sismo, casi no se tiene registro. Estos abundan en países como Japón, país también propenso a movimientos telúricos.

SUELO DE LIMA
El arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos explica que la condición sismorresistente de un inmueble tiene que ver con diversas variables. “Las viviendas deben contemplar factores como los materiales, la altura, la lógica del proyecto, y sobre todo el suelo sobre el cual se edificará la construcción: en Lima el suelo tiene diversas características, por lo que es necesario que la vivienda se diseñe tomando en cuenta estos factores”, comenta el arquitecto y urbanista.

Ortiz de Zevallos también explica que, en el caso de las viviendas, es necesario la asesoría de un arquitecto especialista, tanto para asegurarse de que el terreno sobre el que se edificará el inmueble es el apropiado, como para desarrollar una estrategia de construcción que contemple la instalación de muros simétricos, uso de materiales con una buena capacidad de absorción de energía durante el movimiento sísmico, y proporciones correctas, que garanticen la estabilidad ante cualquier movimiento.

Respecto a la construcción de edificios, en estos la cimentación deberá actuar como un amortiguador en caso de temblores. Así, es importante que su estructura sea liviana, simétrica y regular, con un equilibrio entre rigidez y resistencia, y tener la mayor cantidad de líneas de defensa. Por último, es importante que estas edificaciones cuenten con encuentros articulados o puntos donde se unen los pilares con las vigas, o los suelos con los techos. Esto permitirá que el edificio cuente con la necesaria flexibilidad para soportar posibles movimientos.

“Es importante que estas edificaciones cuenten con encuentros articulados o puntos donde se unan los pilares con las vigas, o los suelos con los techos. Esto permitirá que el edificio cuente con la necesaria flexibilidad para soportar posibles movimientos”.
Augusto Ortiz de Zevallos
Arquitecto y urbanista

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