Es un problema tan frecuente, que la autoconstrucción representa el 60% de las edificaciones del país. Esto se debe, en muchos casos, al querer economizar gastos; sin embargo, recuerda que lo barato puede salir caro.
La arquitecta Shirley Encarnación precisa que esta situación va desde modificar una obra ―por ejemplo, al agregar un cuarto― hasta llevar a cabo la construcción de toda una planta o de la casa completa. Pero, contratar a albañiles y prescindir de la supervisión profesional de un ingeniero puede presentar fallas por una mala construcción, entre ellas sufrir un asentamiento (descenso o hundimiento de una estructura) o caerse en el caso de un sismo.
SANCIONES
La abogada del estudio Olaechea Rossana Natteri explica que sin el asesoramiento de un ingeniero o un arquitecto no se puede obtener una licencia de edificación ni la posterior conformidad y declaratoria de edificación. De ser descubierta la autoconstrucción el municipio puede paralizar la construcción o disponer que esta sea demolida. Asimismo, imponer una multa que asciende al 10% del costo de la construcción.
Si ya se llevó a cabo la autoconstrucción, para tener todo en orden “se debe seguir el procedimiento de regularización de edificación. Con este fin, se deben presentar los planos debidamente visados por un ingeniero o arquitecto colegiado y formularios donde se declare la edificación construida. La conservación o derrumbe de la construcción dependerá de si esta cumple o no con los requisitos mínimos dispuestos por el Reglamento Nacional de Edificaciones”, finaliza Natteri.

