El elemento constructivo esencial que soportará la carga de cualquier edificación es el cimiento. Pieza clave que evitará que el edificio se incline o se agriete, ya sea por el tiempo de uso o un movimiento telúrico.
“En nuestra capital, los suelos menos seguros se encuentran en Ventanilla, Callao y Chorrillos, porque se constituyen de arena con agua. También algunos ubicados en las partes altas del Callao y Villa El Salvador, pues son arenosos. En tanto que los suelos bien compactados se encuentran en San Borja, Surquillo, Centro de Lima, Surco y San Isidro”, explicó ell ingeniero Hernando Tavera, responsable del área de Sismología del Instituto Geofísico del Perú (IGP) al suplemento Casa y Más.
Por esta razón, antes de iniciar una obra se debe realizar un estudio de suelos que permita determinar la profundidad de excavación y el tipo de cimentación que se empleará. En el estudio habrá que invertir un promedio de US$2.000 y tras ello se puede poner en marcha el desarrollo del proyecto.
Tipos de cimentación
Si la edificación se planea construir sobre un suelo que no presenta dificultades, se puede elegir zapatas de hormigón armado o lozas de cimentación.
Por el contrario, si la superficie es arenosa se debe contemplar la construcción de pilotes y pozos de cimentación varios metros bajo el edificio.
“La fortaleza de la roca y del suelo, además de las magnitudes de las cargas estructurales y de las profundidades del nivel de las aguas subterráneas”, se deben tomar en cuenta para elegir el cimiento más adecuado.
Fuente: Casa y Más / Bambú Design.
