Aunque por lo general se utiliza en pequeños artículos como candelabros, velas o vajilla, el color dorado puede convertirse en un gran aliado en la decoración al aportar un toque de glamour y elegancia a cada espacio, generando diversas combinaciones cromáticas, ideales para un sinfín de estilos de decoración.
Asociado al lujo y al oro, el dorado ha regresado como un tono metalizado que destella alegría, desenfado y elegancia. Para la decoradora de interiores Grazzia Gallo, aunque el dorado puede llegar a ser un tono algo llamativo, usado con criterio logra impregnar un toque chic a un espacio.
Gallo explica que la predominancia del color dorado en un ambiente dependerá en gran medida del tamaño del espacio y la cantidad de luz natural que ingrese a este. “Los pequeños accesorios de color dorado son ideales para los espacios pequeños y con poca iluminación –un pequeña escultura, lámparas de sobremesa o un marco de fotos-, pueden añadir estilo y delicadeza al ambiente, mientras que en espacios más amplios y luminosos se puede optar por colocar artículos más grandes, como muebles y textiles de color dorado”.
En el caso de los muebles, el dorado puede ser utilizado tanto en mesas de centro, auxiliares, grandes espejos, cojines o incluso un sofá. Todo dependerá del tamaño de la estancia, siempre cuidando el equilibrio de la decoración.
Respecto a las combinaciones, la decoradora explica: “La combinación del dorado con el blanco y el beige logran un cierto equilibrio, y confieren una atmósfera relajada y confortable. Otras combinaciones muy usadas son el dorado con el negro, que logra dotar de elegancia al espacio, y tonos pasteles llamativos, que consiguen generar un ambiente de fiesta y alegría”.
DATOS:
-Un sofá de patas doradas agrega un toque chic a las estancias. Unos pedestales en el mismo tono pueden combinar perfectamente.
-El marco de un cuadro dorado también puede aportar una cuota elegante.
-Si quieres ser más arriesgada y probar con más piezas, se pueden agregar libreros, elementos decorativos y espejos.
-Una pieza con mucha personalidad puede ser una lámpara de pie.




