El reglamento interno permite establecer reglas de convivencia entre los residentes. Deben identificar desde obligaciones hasta sanciones y multas.
Guerra avisada no mata gente reza un viejo y conocido refrán, y vaya que es verdad. El reglamento interno de un edificio permite establecer las reglas de convivencia entre los residentes, a fin de evitar conflictos y desavenencias en el transcurrir del tiempo. Es la mejor herramienta para evitar discusiones entre vecinos que se quieren apropiar de la piscina, zona de parrilla o se resisten a pagar el mantenimiento de las áreas sociales porque no las usan.
El abogado Yuri Vega Mere, socio del Estudio Muñiz, explica que este documento es muy importante porque señala los derechos y obligaciones de los residentes. Debe ser lo más detallado posible para evitar vacíos y malas interpretaciones.
En la actualidad, ésta es la principal deficiencia de un gran número de estatutos, carecen de pautas claras y específicas. Ni siquiera regulan las horas permitidas para organizar reuniones sociales con mucho ruido, la admisión de mascotas, uniformidad de fachadas y lo que es peor, las sanciones y multas que se impondrán si se infringen las normas. Esto se debe a que las constructoras e inmobiliarias suelen proporcionar reglamentos muy generales cuando entregan la obra, los mismos que deberían ser modificados por los inquilinos, de acuerdo a sus deseos y necesidades. Sin embargo, muchas veces por falta de interés o motivación, los residentes no hacen las variaciones pertinentes y surgen los problemas.

Algunos reglamentos uniforman hasta el color de las cortinas y persianas para no romper con la armonía visual del multifamiliar.
TOME EN CUENTA
Pero, ¿solo es necesario que sea detallado para que se respete? El experto advierte que es fundamental que se inscriba en los Registros Públicos porque esto le permite al Presidente de la Junta de Propietarios iniciar procesos contra los inquilinos morosos, en caso de ser necesario. A diferencia de lo que mucha gente pueda pensar este trámite es sencillo y no es caro. Y, ¿si se quiere modificar? La junta puede convocar a una sesión y si se cumple con el quórum de asistencia y votación puede acordarse una nueva regla por el bienestar y tranquilidad de todos.
