Su afición por la artesanía y su afán conservacionista motivaron a la artista Luciana Sandoval a crear el proyecto Lumpen, iniciativa que desarrolla artículos decorativos en material reciclado que son intervenidos por retablistas ayacuchanos.
Todo sirve. Envases de champú, botellas de plástico, papeles o cartones dan vida a originales alcancías en forma de cerdos y tortugas, coloridas jirafas que decoran habitaciones infantiles y colgantes en forma de unicornios.
El proceso empieza con la recolección del material. El papel debe ser molido y mezclado con goma o engrudo para adherirlo a las estructuras de plástico o tecnopor. Después de moldear la forma que se planee trabajar debe dejarse secar en un espacio cerrado, entre uno a 6 días.
Ella se encarga del diseño de productos y junto a su equipo ensamblan el material y lo moldean.
Las piezas son enviadas a Ayacucho como lienzos tridimensionales en blanco. Tres familias retablistas se encargan de pintarlas usando su creatividad y conocimiento ancestral. “Para los jóvenes artesanos, hijos de los grandes maestros, es muy divertido trabajar en este nuevo material. Es todo un reto usar un nuevo formato para recuperar y mantener el legado iconográfico de los retablos”, comenta la artista.
En la actualidad Lumpen cuenta con un catálogo que incluye una línea de animales mitológicos, otra que integra objetos pequeños que son vendidos como suvenir y una con objetos más grandes que responden a la demanda del mercado local.
Los lumpen, como los llama su creadora, se encuentran en las tiendas Dédalo, la del MALI y en su taller, situado en Lince.